La ballena, cargada de amor
con su pesado y longevo navegar,
con sus barbas a remojar,
detiene su transito azul.
Para, ríe, espera.
Espermaceti, la ballena alada,
descansa paciente entre dos mundos;
Punto de encuentro con cualquier viajero.
En cualquier lugar. Con cualquier velero.
Con cualquier excusa, con según que anhelo.
Se encuentran en la rompiente; entre cielo y mar.
Sin pretexto.
- Vas llena de ganas -,
afirma el cosmonauta en la cita,
susurrando al oído fantasma.
Llenavalaballena.
El susurro acústico,
corrientes y brisas.
Espermaceti recibe y reporta;
Zumban los corales al son del cantar.
