Como una devolución constante.
Por mi cumpleaños siempre he recibido una grata devolución por parte de la vida. Saber que llevo 31 años disfrutando todos los días un poquito. Solo se sabe esto, con la suficiente perspectiva, el día de los cumpleaños.
Hoy felicité a mis padres y les felicité por haber sido padres hace ya 31 años. Sin duda me siento muy agradecido por todos los presentes, eso si, me ha parecido muy especial el detalle de Cristina. Me ha regalado un recuerdo.
Es un recuerdo antiguo. Fue la primera sensación de capacidad, la primera sensación de propósito conseguido, de logro, de exito. Recordé el enorme esfuerzo pulmonar de hinchar por fin un enorme globo rojo y hacerle ese complicado nudo con dedo por medio sin la ayuda de nada, ni de nadie. Tan solo con los pequeños pulmones de niño y con la idea a bocajarro, a quemaropa.
Recordar, la memoria, es el único camino que permite transitar entre dos mundos. Es una actividad de riesgo; la cuerda floja, una sola sola línea de vida y el abismo. Despues está todo lo maravilloso; mantener el equilibrio 31 años seguidos. Solo y tan solo en estas zonas de tránsito entre el presente y la memoria, uno puede tener la certeza de poder respirar, aunque el aire se encuentre enrarecido. Porque siempre está ahí el esfuerzo previo de haber llenado un balón de oxigeno.
#Foto: Jordi Vila + #Arte: Cristina Bueno + #Texto: Iago Bueno
